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El PROT avanza en la definición del futuro modelo territorial consensuado de la comarca del Besaya

Mantener la apuesta por la industria, proteger el río Besaya y la ría de San Martín, potenciar el patrimonio industrial, minero, histórico y cultural de la cuenca y la regeneración de áreas y suelos degradados constituyeron las principales propuestas

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La mesa territorial del Besaya reunió a cerca de cuarenta agentes expertos.

La mesa territorial del Besaya reunió ayer a cerca de cuarenta agentes expertos que debatieron en torno a siete ejes temáticos con el objetivo de consensuar sus propuestas sobre el futuro modelo territorial de la comarca.

Mantener la actividad industrial; proteger el río Besaya y la ría de San Martín; potenciar el patrimonio industrial, minero, histórico y cultural de la cuenca; mejorar la red ferroviaria y el transporte público comarcal; así como acometer la regeneración de áreas y suelos degradados, constituyeron las principales demandas realizadas en la mesa de trabajo celebrada en la Casa de Cultura de Puente San Miguel en el marco del proceso de participación del Plan Regional de Ordenación Territorial (PROT).

Durante tres horas, los asistentes abordaron, entre otras cuestiones, los sectores estratégicos y las prioridades de inversión en infraestructuras y equipamientos, destacando entre los primeros la apuesta por el sector industrial, el turístico y el agropecuario.

Sobre los criterios para el desarrollo urbanístico de la comarca, incidieron en la necesidad de coordinar un planeamiento urbanístico a nivel comarcal, consolidar las áreas industriales existentes, conservar la tipología tradicional, así como ampliar los núcleos ya compactos.

Asimismo, pusieron sobre la mesa las medidas para la mejora del sistema de movilidad interior del Besaya, concluyendo que era prioritario mejorar el transporte urbano de Torrelavega y hacerlo radial, potenciar el transporte comarcal, así como la red ferroviaria de cercanías.

En cuanto a las medidas para la mejora, reconversión, regeneración o recuperación de las áreas de actividad económica, minera e industrial coincidieron en que se deben analizar las distintas posibilidades de reempleo y reciclado, favorecer su uso para servicios deportivos o comerciales, así como regenerar aquellas áreas y suelos degradados.

En su intervención, el director general de Ordenación del Territorio y Evaluación Ambiental Urbanística, José Manuel Lombera, que estuvo acompañado por el alcalde de Reocín, Pablo Diestro, afirmó que "la planificación territorial consiste en presentar, ante aquellos que han de gestionar las autorizaciones y los usos del territorio, las aspiraciones colectivas de Cantabria, en general, o del Besaya, en particular, y hacerlo de tal modo que las futuras transformaciones del territorio se dirijan, orienten y regulen de tal modo que permitan acoger las actividades residenciales, productivas y de ocio o relación deseadas, sin separarse de los objetivos establecidos y sin hipotecar las opciones de futuras generaciones".

En el proceso de participación del PROT se intenta realizar una proyección hacia el escenario deseado para el Besaya en los próximos 30 años, por lo que según Lombera, "a lo primero tenemos que aspirar es a organizar territorialmente la comarca, determinando cuáles son las relaciones y el papel que desempeña cada uno de los núcleos de servicio al territorio, al objeto de priorizar las dotaciones de equipamientos e infraestructuras para cada uno de esos núcleos, y que puedan cumplir la función que queremos otorgarles".

Asimismo, en palabras del director general "tenemos que ser capaces de elegir aquellos sectores estratégicos que sean la base de la actividad económica y el bienestar de la población, y regular los usos del suelo conforme a su vocación, dentro de un marco de sostenibilidad ambiental y territorial".

Para concluir la sesión, el director general anunció a los asistentes que, en desarrollo de la Ley del Paisaje de Cantabria, se está elaborando el Catálogo de Paisajes Relevantes, del que se presentaron a los participantes los identificados y delimitados preliminarmente en el ámbito del Besaya a través de una cartografía que sirvió de apoyo para que verificaran si, en su opinión, faltaba o sobraba alguno de los que pudieran responder a esas características de singularidad e identidad.