El Convenio Europeo del Paisaje (CEP) fue elaborado en el seno del Consejo de Europa y aprobado finalmente en 2000 en la ciudad de Florencia. Entró en vigor el 1 de marzo de 2004, el primer día después de haber expirado un período de tres meses tras la fecha en la que diez Estados miembros del Consejo de Europa expresaran su consentimiento de vincularse a él. España lo ratificó el 26 de noviembre de 2007 (BOE de 5/02/2008) y entró en vigor en nuestro país el 1 de marzo de 2008. Este convenio es el primero que asume plenamente el sentido territorial de la cuestión paisajística.

Un concepto integrador

De acuerdo con el Convenio, el Paisaje se define como "cualquier parte del territorio, tal y como es percibida por las poblaciones, cuyo carácter resulta de la acción de los factores naturales y humanos y de sus interrelaciones". es decir, la idea renovadora desde el punto de vista jurídico y político, de que todo territorio es paisaje y de que cada territorio se manifiesta en la especificidad de su paisaje, independientemente de su calidad y del aprecio que merezca.

Así, y conforme a su artículo 2, el Convenio "(...) se aplicará a todo el territorio de las Partes y abarcará las áreas naturales, rurales, urbanas y periurbanas. Comprenderá asimismo las zonas terrestre, marítima y las aguas interiores. Se refiere tanto a los paisajes que pueden considerarse excepcionales como a los paisajes cotidianos o degradados". De esta definición se deduce que el paisaje tiene diversos significados y dimensiones (material, ecológica, territorial, cultural, perceptiva) y que puede desempeñar distintas funciones.

Un nuevo marco de actuación

El Convenio Europeo del Paisaje compromete a las Administraciones implicadas a actuar de forma decidida y adoptar una serie medidas generales basadas en los siguientes principios generales:

  • Se debe considerar la totalidad del territorio, y no únicamente a aquellos paisajes sobresalientes y de gran calidad. Por ello, también debe prestarse atención a los paisajes cotidianos y degradados.
  • El conocimiento tiene un papel fundamental para la protección y gestión del paisaje. La identificación, caracterización y cualificación de los paisajes es el paso preliminar de cualquier política paisajística.
  • La sensibilización contribuye a una mayor difusión del conocimiento e implicación de la sociedad.
  • Las distintas Administraciones, dentro del marco de sus competencias, deben formular estrategias de paisaje específicas y sectoriales.
  • El paisaje debe integrarse en las políticas territoriales y sectoriales tanto de forma horizontal (organismos y departamentos de un mismo nivel) como vertical (organismos de distintos niveles).
  • Se debe fomentar la participación pública, de forma que la sociedad civil juegue un papel activo en la formulación de los objetivos de calidad paisajística, su puesta en práctica y su seguimiento.
  • Los objetivos de calidad paisajística deben respetarse, por lo que la evaluación de los efectos sobre el paisaje de los proyectos es un aspecto esencial.
  • Se debe desarrollar el intercambio de experiencias e información como forma de consolidación de los principios del Convenio.

Estos principios y las medidas específicas que los desarrollan se recogen en la Recomendación del Comité de Ministros a los Estados miembro sobre las Orientaciones para la aplicación del Convenio Europeo del Paisaje (CE/REC(2008)3), elaborada en la 1017ª reunión de los representantes de los Ministros celebrada el 6 de febrero de 2008.